| tenbrinken ( @ 2007-04-01 13:00:00 |
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Souveraine puissance
Una de las históricas del feminismo con la que siempre he tenido problemas es Laura Mulvey. Vale que su opera magna, "Visual Pleasure and Narrative Cinema" dice cosas interesantes, como que la mirada es un asunto que tiene que ver con el poder y el deseo y que los cuerpos femeninos en el cine siempre han provocado una escopofilia poco inocente. Ahora bien,que la posición del espectador siempre corresponde a una subjetividad masculina (ergo que las espectadoras nos “transvestimos”)... ya es harina de otro costal. Es obvio que en la época tales problemas con los ojos y la diferencia de género son más que típicas (véase a Irigaray... ), como es obvio que las objeciones teóricas que se pueden hacer son muchas; para empezar, que confundir masculinidad, patriarcado y poder es no hilar fino. Pero la que siempre me ha interesado más es la concerniente a la ambigüedad de la mirada: obviamente mirar es poseer, pero quien es mirado también puede atrapar. Ser objeto de la mirada del otro puede ser también un instrumento de poder. Ejemplos de ello los hay a cascoporro, pero siempre me han parecido especialmente interesantes las escenas bélicas de cargas frontales, que empiezan por la mirada mutua de las tropas. Mirar y ser mirado convergen en un mismo gesto que tiene que ver clarísimamente con el enfrentamiento y el poder.
Y ahí es donde quería yo llegar, porque ayer tuve el placer de ir a ver 300 y tal como iba la viendo iba pensando en Mulvey pues el enfrentamiento bélico de la película se puede entender como un juego de exhibiciones y contemplaciones realmente brutal, en el que la fuerza minoritaria hace converger la masa de la mirada poderosa (o sea, los persas) en un solo punto: sus cuerpos recluidos en el paso de las Termópilas.
Ahí funciona en parte la teoría de Mulvey, contemplamos a los espartanos como si fuéramos persas, es decir asumimos la posición del poder depredador. Ahora bien, el potencial de esos cuerpos sometidos a disciplina es bastante más agudo. Viendo las reseñas de la peli, los atléticos cuerpos de Leónidas y sus secuaces son tomados como un bonito divertimento. A mí esas caricias fascinadas de la cámara me parecen bastante más puñeteras. Esos cuerpos masculinos son ofrecidos a los ojos, contemplados y escrutados hasta el exceso. Muestra, un botón:
El efecto es tan hiperbólico que me parece tremendo (y me ahorro comentar el contraste con la acumulación de cadáveres de la primera imagen). Es extraño contemplar tanto cuerpo masculino ajustado al cánon de belleza y expuesto como objeto de placer visual. Ahí las fans de Mulvey seguirían diciendo que las espectadoras nos trasnvestimos de espectador... ehem. Pero me parece que la acumulación excesiva crea un efecto de desnaturalización muy interesante (muy acorde con el origen del texto, un cómic) que funciona de forma opuesta y plantea muchas dudas sobre la representación del cuerpo masculino fantásticas. Por ejemplo, el señor Tenbrinken observaba que estaban retocados... obviamente, como los cuerpos perfectos de las macizas señoras que tan acostumbrados estamos a ver en las pelis y en las que ya no distinguimos la carne del pixel.
Me parece que encantador que el estandarte supremo de la masculinidad occidental, el espartano atlético, sujeto a un cuidado de sí y a una disciplina sin piedad, inserto en asuntos de violencia, belicismo y poder, se articule a través de una vulnerabilidad visual sin ambages. Me parece encantador que el barroquismo de las vestiduras y ornamentos persas se reduzcan a polvo ante el exceso de los cuerpos desnudos, y que la carne resulte mucho más excesiva que los adornos. Me parece maravilloso que los dijes, broches y colgantes de oro pesado parezcan evanescenecia total al lado de la materialidad pura y dura de los torsos. Me parece teóricamente tentador entrar en otras muchas cuestiones (el cuerpo como suplemento, la artificialidad de la carne disciplinada, etc)... en las que ya no entro por no aburrir.
Conclusión 1: como decía mi estimada Rachilde, "La chair, la chair fraîche, souveraine puissance du monde". Conclusión 2: como pesque una versión pirateada de la peli, me voy a plantear muy en serio utilizarla en clase; a fin de cuentas ya tenía planificada una bonita sesión sobre cuerpos masculinos y masculinidades varias, con materiales razonablemente buenos, pero trabajar esto... puede ser encantadoramente devastador.